Obama, su pastor y el racismo

Encontré este artículo en uno de los “blogs” de El Nuevo Día escrito por el reverendo Dr. Pablo A. Jiménez, pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Dorado. Presenta, contextualiza y comenta de forma efectiva y crítica la controversia en la campaña electoral del senador Barrack Obama en los Estados Unidos. Al final dice que escribirá más sobre el racismo y hace una invitación para comentar y entablar un diálogo sobre los valores. Me parece una muy buena sugerencia. [Pulse aquí para acceder el enlace original.]

Por cierto, el vídeo del Pastor Wright en YouTube.com (Fox Lies!!) que el Pastor Jiménez nos recomienda está tremendo, tanto porque expone la manipulación racista de Fox News como nos revela un buen ejemplo de liderato y educación antirracista en la tradición cristiana afroamericana. En ilé conocemos de cerca esta teología de liberación afroamericana a través de nuestros vínculos con la St. Paul Community Baptist Church en Brooklyn, NY, y por nuestra participación en su Conmemoración del Maafa, el holocausto de african@s esclavizad@s durante el traciego transatlántico.

Le agradesco al Pastor Jiménez su columna. Es una importante aportación a la lucha antirracista en Puerto Rico, ya que, por nuestra condición colonial y por impacto de la globalización del racismo cultural estadounidense, es necesario que aquí entendamos bién las manifestaciones del racismo en ese país así como la lucha histórica que todavía libra la comunidad afro-estadounidense.

– rqr

01-Abr-2008
El pastor de Obama

por Rev. Dr. Pablo A. Jiménez

Yo no conozco personalmente al Rev. Jeremiah Wright, Jr., aunque estoy seguro de haberlo visto en alguna reunión. Wright era el pastor de la congregación a la que asiste Barack Obama en Chicago.

Trinity United Church of Christ (TUCC) cuenta con miles de miembros. El sitio de esta iglesia en el Internet es www.tucc.org. Por lo regular, estas iglesias enormes se catalogan como “megaiglesias”, aunque hay sociólogos de la religión que afirman que ese nombre no le aplica a las congregaciones afroamericanas. TUCC se distingue por su teología. Mientras la mayor parte de las congregaciones gigantescas de los Estados Unidos son evangélicas, conservadoras o fundamentalistas, TUCC afirma una teología de avanzada.

La Teología Afroamericana, conocida en inglés como “Black Theology”, es una teología política que promueve la autodeterminación del pueblo afroamericano. Esta teología denuncia el sistema racista establecido en los Estados Unidos desde los tiempos de la colonia. Al mismo tiempo, llama a la comunidad afroamericana, y a quienes se solidaricen con ella, a luchar por la vida, denunciando el pecado del racismo y la opresión. Por eso, afirma la importancia de la organización comunitaria y de la reflexión teológica contextual.

La Teología Afroamericana tiene varias vertientes. Una de ellas es “Pan-Africana”, esto es, recalca la importancia que tiene África como lugar de origen, en el pasado, y como símbolo de resistencia, en el presente. También llama a la comunidad afroamericana a establecer contactos y a solidarizarse con las luchas de los pueblos africanos. El Rev. Wright está cerca de esta vertiente.

En las pasadas semanas FOX News, la cadena de noticias ultraconservadora estadounidense, ha comenzado a transmitir segmentos de sermones del Rev. Wright. Estos segmentos habían sido colocados en Youtube.com, que se ha convertido en una fuerza política, por grupos que desean hacerle daño a la campaña de Obama. En términos generales, los segmentos están totalmente fuera de contexto y se presentan con frases que le dan un “spin” negativo (para ver el significado del término “spin”, lea mi blog titulado “La construcción de la verdad”).

Los segmentos más escandalosos hablan sobre tres temas. El primero, parece afirmar que los ataques del 11 de septiembre de 2001 fueron motivados por la política exterior estadounidense. En el segundo, Wright aparece diciendo “God damn America”, es decir, “que Dios maldiga a los Estados Unidos”. Y en el tercero, Wright dice un epíteto racial, “the ‘N’ word,” es decir, la palabra que empieza con “N”.

TUCC ha respondido por medio de un canal de Youtube.com llamado “TRINITYCHGO”. Allí hay varios vídeos titulados “FOX Lies!,” donde se pueden ver las expresiones en contexto. Le exhorto a que los vea.

Analicemos rápidamente las críticas contra el Rev. Wright. Las primeras dos expresiones provienen del mismo sermón. Allí Wright cita las expresiones de un militar retirado, quien afirmó en una entrevista televisada que los ataques del 9/11 son el resultado de las políticas imperialistas de los Estados Unidos. Este militar retirado hizo un recuento de los abusos del gobierno estadounidense, comenzando con el genocidio contra los indígenas, pasando por los bombardeos nucleares y llegando al respaldo unilateral a Israel en su lucha contra los palestinos. La frase que utilizó el militar fue “America’s chickens coming home to roost”, es decir, “los pollitos estadounidenses están regresando para vivir en casa”. La metáfora de los pollitos se usa en inglés para recalcar las consecuencias de actos cometidos en el pasado.

Más tarde en el mismo sermón, Wright critica la teología nacionalista desarrollada en respuesta al 9/11, resumida en la frase “God bless America”, es decir, “Dios bendiga a los Estados Unidos”. Esta teología nacionalista es defectuosa en muchos niveles y merecer ser criticada. El problema es que Wright pasa de la crítica al ataque, indicando que los pecados de los Estados Unidos colocan al pueblo bajo la maldición divina. Este no es un punto nuevo, pues hasta Martin Luther King, Jr. escribió expresiones muy similares cuando criticó la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Sin embargo, King presentó su crítica con elegancia, no con la vulgaridad que usó Wright. Y si digo “vulgaridad”, es porque la palabra “damn” se usa coloquialmente como una “mala palabra” en los Estados Unidos.

La tercera frase proviene de una sermón de Navidad. En dicho sermón, Wright presenta a Jesús como un hombre negro oprimido por una minoría blanca. Este es un tema común en la teología afroamericana y en los púlpitos de las congregaciones de dicho grupo étnico. Establecido el punto, Wright pasa a criticar a Hillary Clinton, indicando que ella nunca podrá saber lo que es nacer pobre y negro, como Jesús y como Obama. Es en ese contexto que Wright dice que Clinton no sabe lo que es ser llamada con el epíteto que comienza con “N”. Para mí, lo escandaloso de este sermón no es la crítica contra Clinton, sino el paralelo entre Jesús y Obama. En realidad, la crítica contra Clinton es tonta, ya que puede ser revertida. Del mismo modo que Clinton no ha vivido en carne propia la opresión contra las personas afroamericanas, Obama no ha vivido en carne propia la opresión contra la mujer y nunca ha sido llamado con el epíteto que comienza con la letra “B”.

En resumen, los sermones de Wright presentan un problema de forma y contenido. En términos generales, sus críticas son válidas, el problema es que Wright usó lenguaje y gestos que pueden ser considerarse ofensivos. Empero, eso no cancela toda una vida y un ministerio dedicado a mejorar la vida de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos.

Hoy el Rev. Jeremiah Wright, Jr. está siendo injustamente criticado y catalogado como un “racista” por ciertos analistas de la extrema derecha. Recientemente, Wright tuvo que cancelar un viaje a Fort Worth, Texas, para recibir un premio de Brite Divinity School—uno de los seminarios afiliados a la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en los Estados Unidos y Canadá—por sus logros como líder eclesiástico afroamericano.

Lo ridículo de todo esto es que la persecución desatada contra Wright le da la razón: el racismo continúa siendo una fuerza negativa que afecta de manera particular a la comunidad afroamericana en los Estados Unidos.

Este es un tema muy largo para tratarlo en una sola columna. Por esa razón, continuaré mis comentarios en la próxima, entrando de lleno en el tema del racismo. Le invito a que investigue el tema para evaluar mis comentarios. Recuerde que yo no tengo el monopolio de la verdad y puedo equivocarme.

¿Qué cree usted? Le invito a ofrecer su opinión, comentando este blog y haciendo un frente amplio para hablar de valores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.

A comienzos del 2008

Hace tiempito que no actualizo estas páginas. Tengo la expectativa de estar añadiendo notas y comentarios más frecuentemente en las semanas y meses que se avecinan. Dado todo lo que ha estado pasando—y lo que se está presentando para este año—necesitaré escribir algo todas las semanas.

Empiezo compartiendo que acabo de regresar de dar mi taller de Conciencia-en-acción en Amherst, Massachusetts, al cual asistieron unas 27 personas interesadas en y dedicadas a la transformación social. La actividad fue auspiciada por el Undoing Racism Organizing Collective of Western Massachusetts (UROC) con la colaboración del Community Partnership for Social Change de Hampshire College (CPSC). UROC y SPSC, que han sido colaboradores de ilé por muchos años, han reconocido la importancia de este trabajo que ayuda a personas comprometidas a diversas luchas de justicia social a considerar el impacto de las múltiples opresiones en sus vidas y de adoptar un enfoque más integrado de lucha hacia el cambio, incluyendo sus propios procesos de transformación y desarrollo personal. El taller fue muy bien recibido; estamos considerando ofrecer una versión más larga para poder profundizar aun más en el análisis, en los procesos de auto-reflexión y en las prácticas transformativas.

Mientras tanto, estaré ofreciendo presentaciones sobre el modelo de Conciencia-en-acción en los próximos meses. En junio, estaré en la conferencia anual de la Association for the Advancement of Psychosynthesis a ofrecerse en Vermont College. Mi presentación ofrecerá un vistazo general de conceptos claves y prácticas de conciencia-en-acción, muy relevante al tema de la conferencia, Healing and Transformation in the 21sy Century: Creating Personal and Global Change. En agosto, estaré presentando en la Primera Conferencia de Teoría Integral, Integral Theory in Action: Serving Self, Other, and Kosmos,” a darse en la John F. Kennedy University en California. Participaré además en el panel de discusión sobre las aplicaciones de la teoría integral en comunidades. Este evento está siendo organizado por Integral Institute, establecido por el conocido autor y filósofo estadounidense, Ken Wilber.

Relacionado precisamente a las aplicaciones integrales al trabajo de desarrollo comunitario transformativo, se me ha invitado a participar y ofrecer un taller en la Segunda Reunión Global del Integral International Development Meeting de practicantes integrales en Estambul, Turquía, el mes entrante. Allí estaré compartiendo con colegas del África, Europa, Latinoamérica y Norteamérica. Ya les estaré informando desde aquí (y compartiendo algunas fotos que habré de tomar en una de las ciudades más antiguas de Europa y Asia).

Inmediatamente después del viaje a Turquía, estaré en el estado de Nueva York co-facilitando un retiro para activistas y organizadores de color, A Gathering of Activists and Organizers of Color, del Programa de Justicia Social del Center for Contemplative Mind in Society. Del 29 de abril al 2 de mayo, estaré allí compartiendo con mis compañeros y compañeras mentores mientras facilitamos un proceso de renovación de cuatro días para unos 35 líderes comunitarios dedicados a una transformación cultural dentro de los movimientos de lucha y cambio social. Todavía hay cupo y hay becas disponibles. (Vea el enlace anterior.)

Por cierto, a mediados de febrero estuvimos reunidos el grupo de mentores de espiritualidad de liberación de C-Mind en el hotel Casa Grande en Utuado, Puerto Rico. Pasamos unos días juntos para planificar, meditar y compartir en preparación para el retiro de abril. Pueden ver algunas fotos del grupo aquí.

Termino anunciando la publicación del libro Counseling in a Complex Society: Contemporary Challenges to Professional Practice, al cual contribuí un capítulo. El tomo recoge una serie de escritos sobre variados aspectos de la práctica de la consejería, incluyendo los temas de la diversidad, la justicia social y la opresión. Por supuesto, mi aportación, On Counseling, Spirituality and Consciousness-in-Action: An Integral View, se dirige a estos temas.

Ya les mantendré al tanto de éstos y otros eventos.

El reto del machismo

A comienzos de esta semana, la prensa del país dirigió momentáneamente su atención al tema del machismo en el mundo político. En varios artículos bajo el tema de portada, Gritos de mujeres: Censuran el trato machista que reciben de los hombres en la arena política, (El Nuevo Día, 17 sept 2007), senadoras y representantes en la legislatura de Puerto Rico hicieron expresión de los obstáculos que, como mujeres, han confrontado y todavía confrontan, aun dentro de sus propios partidos. Hablan de los prejuicios, los insultos y la falta de respeto a que son sometidas, y señalan como les toca “hacer cuatro veces más el trabajo de un hombre.”

Al día siguiente, El Nuevo Día publicó una reacción de líderes de los cuatro partidos. En su reportaje, Educación para paliar el machismo, éstos—hombres todos—coinciden que “educar para romper las barreras del machismo es lo que se debe hacer para que las mujeres encuentren un espacio en el mundo político.” Según el artículo, Juan Dalmau (PIP) afirma que hay que fomentar “un ambiente de igualdad y respeto entre los géneros en el sistema de Educación,” pero no establecer una cuota de participación para las mujeres. La posición de Charlie Rodríguez (PNP) es que hay “concienciar al pueblo para eliminar el machismo en la sociedad.” Por su parte, Rogelio Figueroa (PPR) “opina que los cambios que ocurren en la política le abrirá más espacio a las mujeres,” pero que las mujeres “no son la únicas discriminadas.” Mientras tanto, Luis Dalmau (PPD) sostuvo que aunque el machismo existe en Puerto Rico, “no ha sido obstáculo para que muchas mujeres tengan puestos importantes.”

Es interesante ver que, aunque todos aceptan la existencia del machismo, ninguno asume la responsabilidad ni el compromiso de examinarlo dentro de su colectividad. Simplemente despachan el asunto como problema sistémico y de la sociedad en general, lo cual es muy cierto, pero no como algo que puede y debe ser atendido por sus respectivos partidos. Tampoco ninguno plantea, como plataforma de partido, el objetivo de “concienciar al pueblo…” hacia la erradicación del sexismo. Pero, claro, el esperar tal conducta de estos líderes es como esperar que las personas blancas, de pronto, acepten responsabilidad por el racismo, que la clase adueñada voluntariamente relegue sus privilegios relativo a las clases trabajadoras y pobres, o que el gobierno estadounidense resuelva unilateralmente el problema colonial de Puerto Rico.

No es de extrañarse que estos hombres hayan respondido así. Como hombres, somos criados para vernos como más fuertes, pensarnos más inteligentes, creernos más merecedores, y sentirnos superiores a las mujeres. Se nos socializa a pensar que eso es así: eso es lo normal, lo natural y está de acuerdo al plan de Dios (quien, en nuestra cultura, también es macho). Por lo tanto, este sentido de superioridad que internalizamos, nos hace creernos con el derecho natural de ser los que definamos los problemas y de ser los predestinados a buscar sus soluciones. La ideología de la supremacía masculina es tan dominante que hasta muchas mujeres—criadas y socializadas en la misma cultura machista—internalizan estas percepciones, ideas, valores, sentimientos y conductas sexistas que implican y requieren su subordinación personal y colectiva.

Lo que resulta ser particularmente preocupante es saber que el machismo, como legado cultural, persiste aun dentro de nuestros movimientos de liberación y de transformación social. Es preocupante que, dada nuestra larga historia de lucha, no haya mayor evidencia de un análisis claro, comprensivo y coherente de la opresión en todas sus formas. Porque el que se pueda entender la relación opresiva entre el imperio y la colonia, o la relación de explotación entre los ricos y las clases trabajadora y pobre, pero no entender la relación de poder entre hombres y mujeres (ni, por cierto, entre personas blancas y personas negras, o heterosexuales y homosexuales, y otras identidades sociales importantes) es síntoma de una conciencia crítica incompleta e inconclusa.

Más grave aun: esta falta de conciencia crítica integral va a la raíz de la poca efectividad de nuestras luchas hacia el logro de nuestras metas, entre ella, la de la liberación nacional. Pues, ¿cómo podremos lograr nuestra liberación nacional si no logramos percibir, reconocer, entender y trascender las opresiones entre nosotr@s ni internamente en nosotr@s mism@s? Después de todo, ¿quién es la nación puertorriqueña? No qué: ¿quién? Porque, entiendo yo, las islas de Puerto Rico comprenden el territorio nacional, pero “la nación puertorriqueña” somos nosotros y nosotras: los hombres y las mujeres que vivimos y compartimos ideas, valores, creencias, actitudes, sentimientos y experiencias en el contexto de una historia común de opresión y de resistencia.

Por lo tanto, cuando las mujeres de la lucha dicen que el machismo vive y se propaga en nuestro movimiento, ¿por qué no creerles? ¿Por qué no hacerles caso? ¿Por qué no detenernos un momento y examinar ese impulso automático de tener que defendernos, de explicarnos, de justificarnos? ¿Por qué no resistir esa tendencia a negar o minimizar su impacto negativo, o peor, de ridiculizar, humillar y amenazar a la que se atreva a levantar su voz de protesta? ¿Qué nos costaría callarnos un momentito y reconocer el dolor en nuestras compañeras tras el impacto cumulativo de nuestra acciones (en calidad personal y como miembro del colectivo “hombre”)? ¿Qué nos costaría reflexionar sobre cómo, sí, todos fuimos criados a ser sexistas por nuestras familias, adiestramiento reforzado por la comunidad, la escuela, la iglesia, los medios y todas las demás instituciones culturales, sociales, económicas y políticas en lo que es ser “verdaderos” hombres y mujeres en nuestra sociedad? ¿Qué nos costaría pedir disculpas por el impacto de nuestras ofensas, sin ampararnos en nuestra inconciencia y nuestras buenas intenciones?

También podríamos preguntarnos: ¿Cuál sería el beneficio—a nosotros y a nuestros movimientos—si los hombres nos comprometiéramos a examinar, a transformar y a liberarnos de nuestro sexismo y sentido de superioridad masculina internalizada con el mismo vigor y rigor con que intentamos liberarnos de nuestra conciencia colonizada? ¿No crees tú, hermano, que serías una mejor persona, un mejor padre y compañero, un organizador más efectivo, un líder y un patriota más capaz? ¿No crees tú que este movimiento tendría más probabilidades de aunar fuerzas, de atraer a gente nueva quienes también aspiran a la verdadera y plena libertad y no a una mera soberanía política con la misma libertad de seguirnos oprimiendo entre nosotr@s mism@s?

Romper con estos patrones psicológicos, sociales y culturales no es cosa fácil. Romperlos y sustituirlos con patrones liberadores requiere conciencia, voluntad y comunidad de lucha. Pero creo que es posible. Creo que es posible porque sé que esta transformación profunda, radical, es necesaria. Nuestra liberación—la de hombres y mujeres de nuestra nación—la exige.

Raúl Quiñones Rosado